San Ciriaco y Santa Paula
Parroquia de los Santos Mártires Ciriaco y Paula
Málaga

San Ciriaco y Santa Paula
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El Párroco, sacerdotes y miembros de la Comunidad Parroquial les desean


Feliz Pascua de Resurrección 



V. Alégrate, Reina del cielo; aleluya
R. Porque el que mereciste llevar en tu seno; aleluya
V. Ha resucitado, según predijo; aleluya
R. Ruega por nosotros a Dios; aleluya.
V. Gózate y alégrate, Virgen María; aleluya
R. Porque ha resucitado Dios verdaderamente; aleluya.

V. Regina caeli, laetare, alleluia
R. quia quem meruisti portare, alleluia
V. resurrexit, sicut dixit, alleluia;
R. ora pro nobis Deum, alleluia.
V. Gaude et laetare Virgo María, alleluia.
R. Quia surrexit Dominus vere, alleluia.

Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, te has dignado dar la alegría al mundo, concédenos que por su Madre, la Virgen María, alcancemos el goce de la vida eterna. Por Jesucristo nuestro Señor.
Amén.

Deus, qui per resurrectionem Filii tui, Domini nostri Iesu Christi, mundum laetificare dignatus es: praesta, quaesumus; ut, per eius Genetricem Virginem Mariam, perpetuae capiamus gaudia vitae. Per eundem Christum Dominum nostrum. Amen.




Solemne Vigilia Pascual


     "Según una antiquísima tradición, esta es noche de vigilia en honor del Señor (Ex 12,42). Los fieles, tal como lo recomienda el evangelio (Lc 12,35-36), deben parecerse a los criados, que con las lámparas encendidas en las manos, esperan el retorno de su señor, para que cuando llegue los encuentre en vela y los invite a sentarse a su mesa" (Misal, pág. 275).
    Esta Noche Pascual tiene, como toda celebración litúrgica, dos partes centrales:
    - La Palabra: Solo que esta vez las lecturas son más numerosas (nueve, en vez de las dos o tres habituales).
    - El Sacramento: Esta noche, después del camino cuaresmal y del catecumenado, se celebran, antes de la Eucaristía, los sacramentos de la iniciación cristiana: el Bautismo y la Confirmación.
    Así, los dos momentos centrales adquieren un relieve especial: se proclama en la Palabra la salvación que Dios ofrece a la humanidad, culminando con el anuncio de la resurrección del Señor. Y luego se celebra sacramentalmente esa misma salvación, con los sacramentos del Bautismo, la Confirmación y la Eucaristía. A todo ello también se le antepone un rito de entrada muy especial: se añade un rito lucernario que juega con el símbolo de la luz en medio de la noche, y el Pregón Pascual, lírico y solemne.

     La Pascua del Señor, nuestra Pascua.- Todos estos elementos especiales de la Vigilia quieren resaltar el contenido fundamental de la Noche: la Pascua del Señor, su Paso de la Muerte a la Vida. La oración al comienzo de las lecturas del Nuevo Testamento, invoca a Dios, que "ilumina esta noche santa con la gloria de la resurrección del Señor". En esta noche, con más razón que en ningún otro momento, la Iglesia alaba a Dios porque "Cristo, nuestra Pascua, ha sido inmolado" (Prefacio I de Pascua).
    Pero la Pascua de Cristo es también nuestra Pascua: "en la muerte de Cristo nuestra muerte ha sido vencida y en su resurrección resucitamos todos". La comunidad cristiana se siente integrada, "contemporánea del Paso de Cristo a través de la muerte a la vida". Ella misma renace y se goza en "la nueva vida que nace de estos sacramentos pascuales": por el Bautismo se sumerge con Cristo en su Pascua, por la Confirmación recibe también ella el Espíritu de la vida, y en la Eucaristía participa del Cuerpo y la Sangre de Cristo, como memorial de su muerte y resurrección.
    Los textos, oraciones, cantos: todo apunta a esta gozosa experiencia de la Iglesia unida a su Señor, centrada en los sacramentos pascuales. Esta es la mejor clave para la espiritualidad cristiana, que debe centrarse. más que en la contemplación de los dolores de Jesús (la espiritualidad del Viernes Santo es la más fácil de asimilar), en la comunión con el Resucitado de entre los muertos. Cristo, resucitando, ha vencido a la muerte. Este es en verdad "el día que hizo el Señor". El fundamento de nuestra fe. La experiencia decisiva que la Iglesia, como Esposa unida al Esposo, recuerda y vive cada año, renovando su comunión con El, en la Palabra y en los Sacramentos de esta Noche.

    Luz de Cristo.- El fuego nuevo es asperjado en silencio, después, se toma parte del carbón bendecido y colocado en el incensario, se pone incienso y se inciensa el fuego tres veces. Mediante este rito sencillo reconoce la Iglesia la dignidad de la creación que el Señor rescata. Pero la cera, a su vez, resulta ahora una criatura renovada. Se devolverá al cirio el sagrado papel de significar ante los ojos del mundo la gloria de Cristo resucitado. Por eso se graba en primer lugar la cruz en el cirio. La cruz de Cristo devuelve a cada cosa su sentido. Por ello el Canon Romano dice: "Por él (Cristo) sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros".
    Al grabar en la cruz las letras griegas Alfa y Omega y las cifras del año en curso, el celebrante dice: "Cristo ayer y hoy, Principio y Fin, Alfa y Omega. Suyo es el tiempo. Y la eternidad. A él la gloria y el poder. Por los siglos de los siglos. Amén". Así expresa con gestos y palabras toda la doctrina del imperio de Cristo sobre el cosmos, expuesta en San Pablo. Nada escapa de la redención del Señor, y todo, hombres, cosas y tiempo están bajo su potestad. Se lo adorna con granos de incienso, según una tradición muy antigua, que han pasado a significar simbólicamente las cinco llagas de Cristo: "Por tus llagas santas y gloriosas nos proteja y nos guarde Jesucristo nuestro Señor". Termina el celebrante encendiendo el fuego nuevo, diciendo: "La 1uz de Cristo, que resucita glorioso, disipe las tinieblas del corazón y del espíritu".
    Tras el cirio encendido que representa a Cristo, columna de fuego y de luz que nos guía a través de las tinieblas y nos indica el camino a la tierra prometida, avanza el cortejo de los ministros. Se escucha cantar tres veces: "Luz de Cristo" mientras se encienden en el cirio recién bendecido todas las velas de la comunidad cristiana.
    Hay que vivir estas cosas con alma de niño, sencilla pero vibrante, para estar en condiciones de entrar en la mentalidad de la Iglesia en este momento de júbilo. El mundo conoce demasiado bien las tinieblas que envuelven a su tierra en infortunio y congoja. Pero en esa hora, puede decirse que su desdicha ha atraído la misericordia y que el Señor quiere invadirlo todo con oleadas de su luz.
    Los profetas habían prometido ya la luz: "El pueblo que caminaba en tinieblas vio una luz grande", escribe Isaías (Is 9, I; 42,7; 49,9). Pero la luz que amanecerá sobre la nueva Jerusalén (Is 60,1ss.) será el mismo Dios vivo, que iluminará a los suyos (Is 60, 19) y su Siervo será la luz de las naciones (Is 42,6; 49,6).
    El catecúmeno que participa en esta celebración de la luz sabe por experiencia propia que desde su nacimiento pertenece a las tinieblas; pero sabe también que Dios "lo llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa" (1 Pe 2,9). Dentro de unos momentos, en la pila bautismal, "Cristo será su luz" (Ef 5, 14). Se va a convertir de tiniebla que es en "luz en el Señor" (Ef 5,8).

     Pregón pascual o "exultet".- Este himno de alabanza, en primer lugar, anuncia a todos la alegría de la Pascua, alegría del cielo, de la tierra, de la Iglesia, de la asamblea de los cristianos. Esta alegría procede de la victoria de Cristo sobre las tinieblas. Luego, entona la gran Acción de Gracias. Su tema es la historia de la salvación resumida por el poema. Una tercera parte consiste en una oración por la paz, por la Iglesia en sus jefes y en sus fieles, por los que gobiernan los pueblos, para que todos lleguen a la patria del cielo.

     La liturgia de la Palabra.- Esta noche la comunidad cristiana se detiene más de lo ordinario en la proclamación de la Palabra. Tanto el Antiguo como el Nuevo Testamento hablan de Cristo e iluminan la Historia de la Salvación y el sentido de los sacramentos pascuales. Hay un diálogo entre Dios que habla a su Pueblo (las lecturas) y el Pueblo que responde (Salmos y oraciones).
     Las lecturas de la Vigilia tienen una coherencia y un ritmo entre ellas. La mejor clave es la que dio el mismo Cristo: "todo lo escrito en la Ley de Moisés y en los profetas y salmos acerca de mí, tenía que cumplirse, y comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó (a los discípulos de Emaús) lo que se refería a él en toda la Escritura" (L,c 24,27).

     La Liturgia bautismal.- La noche de Pascua es el momento en el que tiene más sentido celebrar los sacramentos de la iniciación cristiana. Después de un camino catecumenal (personal, si se trata de adultos y de la familia, para los niños, y siempre en lo que cabe, de la comunidad cristiana entera), el signo del agua -la inmersión, el baño- quiere ser la expresión sacramental de cómo una persona se incorpora a Cristo en su paso de la muerte a la vida.
     Como dice el Misal, si se trata de adultos, esta noche tiene pleno sentido que además del Bautismo se celebre la Confirmación. para quedar ya integrados plenamente a la comunidad eucarística. El sacerdote que preside tiene esta noche la facultad de conferir también la Confirmación, para hacer visible la unidad de los sacramentos de iniciación.
     La celebración consta de los siguientes elementos:
      - la letanía de los santos (si hay bautismo), según lo sugerido por el Misal;
     - la bendición del agua más que bendecir el agua se trata de bendecir a Dios por todo lo que en la Historia de la Salvación ha hecho por medio del agua (desde la creación y el paso del Mar Rojo hasta el bautismo de Jesús en el Jordán), pidiéndole que hoy también a través del sígno del agua actúe el Espíritu de vida sobre los bautizados;
      - el Bautismo y la Confirmación según sus propios rituales;
     - la renovación de las promesas bautismales, si no se ha celebrado el Bautismo, (ya lo habrán realizado entonces, junto con los padrinos y/o bautizandos). Se trata de que todos participen conscientemente tanto en la renuncia como en la profesión de fe;
     - el signo de aspersión, con un canto bautismal, como un recuerdo plástico del propio Bautismo. Este signo se puede repetir todos los domingos de la Cincuentena Pascual, al comienzo de la Eucaristía;
     - la Oración universal o de los fieles, que es el ejercicio, por parte de la comunidad, de su sacerdocio bautismal intercediendo ante Dios por toda la Hurnanidad.

    La Eucaristía.- La celebración eucarística es la culminación de la Noche Pascual. Es la Eucaristía central de todo el año, más importante que la de Navidad o la del Jueves Santo. Cristo, el Señor Resucitado, nos hace participar de su Cuerpo y de su Sangre, como memorial de su Pascua. Es el punto culminante de la celebración.

                                                                                                                                                                                                                    (http://www.aciprensa.com)



¿QUÉ SUPONE MARCAR LA CASILLA A FAVOR DE LA IGLESIA EN LA DECLARACIÓN DE LA RENTA?

Desde el 1 de abril, el contribuyente puede confirmar el borrador. Hasta el 25 de junio si la Renta sale a devolver y hasta el 30 de junio si es a pagar. Desde el 5 de mayo al 30 de junio, los contribuyentes podrán entregar su Declaración en las delegaciones de Hacienda y en algunos bancos y cajas de ahorro. Es el momento de poner las cruces. Respondemos a continuación a algunas de las preguntas más frecuentes que se plantean en este período del año.


Campaña para el sostenimiento de la iglesia          –¿Qué supone para la Iglesia Católica marcar la X a su favor?
         Contribuir al sostenimiento básico de la Iglesia (celebrar el culto, retribuir a las personas dedicadas a la Iglesia y llevar a cabo los proyectos pastorales) para que pueda continuar realizando su labor tanto a nivel pastoral como social. Los ingresos obtenidos a través de la X en la Declaración de la Renta suponen entre el 25% y el 30% de las necesidades de la Iglesia. El resto lo recibe de las aportaciones, también voluntarias, de los católicos.

         –¿Puedo marcar la casilla de la Iglesia y la de fines sociales al mismo tiempo?
         Es posible marcar las dos casillas. En ese caso se destinará un 0,7% de sus impuestos a la Iglesia Católica y 0,7% a Fines Sociales. Sin que esto suponga que Vd. paga más impuestos.

         –¿Cómo marcar las X?
         Si realiza la Declaración usted mismo, no olvide que tiene esta opción y que basta con marcar las casillas para colaborar. Si le ayuda un tercero (oficinas de Hacienda, asesor fiscal, un familiar o algún Banco o Caja, etc) no olvide recordarle que su deseo es marcar la casilla a favor de la Iglesia Católica y la de fines sociales. Si usted ha recibido el borrador en casa y desea modificarlo puede hacerlo por Internet: en el impreso que ha recibido se le facilita una clave que le permitirá hacer las modificaciones; por teléfono: en el 901 200 345, de lunes a viernes, de 8.30 a 21.00 horas, desde abril a junio; y personalmente, en las oficinas de la Agencia Tributaria previa cita concertada por Internet o en el 901 223 344.

         –¿Qué supone para el contribuyente marcar la X a la Iglesia?
         No tiene coste alguno para el contribuyente. Usted no paga más y el 0,7% de sus impuestos se destinará a colaborar para que la Iglesia siga desarrollando su labor. formativa, celebrativa, caritativa y de promoción social.





La gloria del Señor se ha manifestado en Belén
y seguirá manifestándose entre nosotros,
hasta el día de su retorno glorioso.

Por eso os anuncio con gozo, hermanos y hermanas,
que así como nos hemos alegrado en estas fiestas
de la Navidad de nuestro Señor Jesucristo,
nos alegraremos también
en la gran celebración Pascual
de la Resurrección de nuestro Salvador.

Así pues, sabed que este año en la ejercitación de la Cuaresma,
que nos prepara para la Pascua,
comenzará el día 5 de Marzo, Miércoles de Ceniza,
y del 18 al 20 de Abril celebraremos con fe el Triduo Pascual
de la muerte, sepultura y resurrección del Señor Jesús.

El día 20 de Abril será la pascua, la fiesta mas grande del año.
Y al cado de cincuenta días,
como culminación de la cincuentena pascual,
el domingo 8 de Junio, celebraremos la solemnidad de Pentecostés,
el don que Jesús resucitado hace a su iglesia: su Espíritu Santo.

Cada Domingo nos reuniremos para celebrar la Eucaristía
conmemorando la resurrección del Señor,
y veneraremos también la memoria de la Virgen en sus fiestas,
y de tantos hermanos santos y santas
que nos acompañan en el camino.

Y ya al finalizar el año, el día 30 de Noviembre,
iniciaremos un nuevo año
litúrgico con la celebración
del domingo primero del Adviento de nuestro
Señor Jesucristo.

A él todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.




BAUTISMO DEL SEÑOR


     Normalmente el domingo que sigue a la fiesta de la Epifanía es dedicado a celebrar el bautismo de Cristo, este año se celebra el domingo 12 de enero y señala la culminación de todo el ciclo natalicio o de la manifestación del Señor. Es también el domingo que da paso al tiempo durante el año, llamado también Tiempo Ordinario.
     Cuando Cristo se metió en la fila para esperar su turno de ser bautizado, seguramente San Juan Bautista no sabía que hacer. Llegó el Mesías delante de él y pidió el bautismo. El Bautista exclamó: “Soy yo el que necesita ser bautizado por ti, ¿tú vienes a mí?.
     Pero el bautismo que recibió Jesús fue muy "especial": ciertos hechos nos indican que con Él comienza un nuevo bautismo: El cielo abierto (ya nunca más cerrado por los pecados, como hasta este momento). Comienza una nueva etapa de relación entre Dios y los hombres: el Cielo viene a nosotros, y nosotros vamos allá: viene con Cristo y el Espíritu Santo. Llega todo, porque Dios mismo viene, y Él será para nosotros y nos dará todo. Estamos frente al comienzo de una nueva humanidad, divinizada.

Jornadas de Formación Permanente para Laicos
"La alegría de vivir el Evangelio"

     Los días 27, 28 y 29 de enero tendremos las Jornadas de Formación Permanente para Laicos, con le lema "La alegría de vivir el Evangelio". Organizadas por la Delegación de Asociaciones y Movimientos, las jornadas tendrán lugar en el colegio de las Esclavas del Divino Corazón, C/ Liborio García 3, de 19 a 20,30 h.

     Día 27: La Luz de la fe y la Alegría del Evangelio.
          D. Ángel Cordovilla Pérez, Vicedecano de la Facultad de Teología de la Universidad Pontificia de Comillas.
     Días 28 y 29: Nueva Evangelización.
          D. Xavier Morlans i Molina, Profesor de Teología Fundamental de la Facultad de Teología de Cataluña.


El próximo 6 de enero celebramos la Fiesta de la Epifanía o Día de Reyes
Los pastores y reyes del Oriente visitan a Jesús el Mesias, le llevan regalos y lo adoran con oro, incienso y mirra.

     El 6 de enero se celebraba desde tiempos inmemoriales en Oriente, pero con un sentido pagano: En Egipto y Arabia, durante la noche del 5 al 6 de enero se recordaba el nacimiento del dios Aion. Creían que él se manifestaba especialmente al renacer el sol, en el solsticio de invierno que coincidía hacia el 6 de Enero. En esta misma fecha, se celebraban los prodigios del dios Dionisio en favor de sus devotos.
     La fiesta de la Epifanía sustituyó a los cultos paganos de Oriente relacionados con el solsticio de invierno, celebrando ese día la manifestación de Jesús como Hijo de Dios a los sabios que vinieron de Oriente a adorarlo. La tradición pasó a Occidente a mediados del siglo IV.

     La historia de los Reyes Magos se puede encontrar en San Mateo 2, 1-11.- “Después de haber nacido Jesús en Belén de Judea, en el tiempo del Rey Herodes, unos magos de Oriente se presentaron en Jerusalén diciendo: ¿dónde está el que ha nacido, el Rey de los Judíos? Porque hemos visto su estrella en el Oriente y venimos a adorarlo. Al oír esto, el Rey Herodes se puso muy preocupado; entonces llamó a unos señores que se llamaban Pontífices y Escribas (que eran los que conocían las escrituras) y les preguntó el lugar del nacimiento del Mesías, del Salvador que el pueblo judío esperaba hacia mucho tiempo. Ellos contestaron: En Belén de Judá, pues así está escrito por el Profeta: Y tú, Belén tierra de Judá de ningún modo eres la menor entre las principales ciudades de Judá porque de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel.
     Entonces Herodes, llamando aparte a los magos, los envió a la ciudad de Belén y les dijo: Vayan e infórmense muy bien sobre ese niño; y cuando lo encuentren, avísenme para que yo también vaya a adorarlo. Los Reyes Magos se marcharon y la estrella que habían visto en el Oriente, iba delante de ellos hasta que fue a pararse sobre el lugar donde estaba el Niño. Al ver la estrella, sintieron una gran alegría. Entraron en la casa y vieron al niño con María su madre. Se hincaron y lo adoraron. Abrieron sus tesoros y le ofrecieron regalos: oro, incienso y mirra. Luego, habiendo sido avisados en sueños que no volvieran a Herodes, (pues él quería buscar al Niño para matarlo), regresaron a su país por otro camino.”


     Significado de la fiesta:
     Antes de la llegada del Señor, los hombres vivían en tinieblas, sin esperanza. Pero el Señor ha venido, y es como si una gran luz hubiera amanecido sobre todos y la alegría y la paz, la felicidad y el amor hubieran iluminado todos los corazones. Jesús es la luz que ha venido a iluminar y transformar a todos los hombres. Con la venida de Cristo se cumplieron las promesas hechas a Israel. En la Epifanía celebramos que Jesús vino a salvar no sólo a Israel sino a todos los pueblos.
     Epifanía quiere decir "manifestación, iluminación". Celebramos la manifestación de Dios a todos los hombres del mundo, a todas las regiones de la tierra. Jesús ha venido para revelar el amor de Dios a todos los pueblos y ser luz de todas las naciones. En la Epifanía celebramos el amor de Dios que se revela a todos los hombres. Dios quiere la felicidad del mundo entero. Él ama a cada uno de los hombres, y ha venido a salvar a todos los hombres, sin importar su nacionalidad, su color o su raza.
     Es un día de alegría y agradecimiento porque al ver la luz del Evangelio, salimos al encuentro de Jesús, lo encontramos y le rendimos nuestra adoración como los magos.

     Origen del Roscón de Reyes
     Después de que los Reyes adoraron a Jesús, un ángel les avisó que no regresaran donde Herodes y ellos regresaron por otro camino. Herodes al enterarse que había nacido el Rey que todos esperaban, tuvo miedo de perder su puesto y ordenó matar a todos los niños menores de dos años entre los cuales se encontraría dicho Rey. La Sagrada Familia huyó a Egipto y el niño Dios se salvó, otras familias escondieron a los bebés en tinajas de harina y así no fueron vistos y salvaron sus vidas. Desde entonces, los judíos comían pan ázimo el 6 de enero en el que escondían un muñeco de barro recordando este acontecimiento.
     Los primeros cristianos tomaron un poco de esta tradición y la mezclaron con la historia de la visita de los Reyes Magos para la celebración de la Epifanía: cambiaron el pan ázimo por pan de harina blanca y levadura, cocida en forma de Rosca, endulzándolo con miel y adornándolo con frutos del desierto, como higos, dátiles y algunas nueces.
     Para los cristianos, la forma circular de la rosca simboliza el amor eterno de Dios, que no tiene principio ni fin. Los confites son las distracciones del mundo que nos impiden encontrar a Jesús. El muñequito escondido dentro de la rosca, simboliza al Niño Jesús que los reyes no encontraban porque la estrella desaparecía. Esta costumbre de los cristianos de Palestina llegó a Europa y posteriormente a América.

     CURIOSIDAD.- En México, el que encuentra el muñequito de la rosca se convierte en el centro de la fiesta: se le pone una corona hecha de cartón y cubierta de papel dorado y se le da el nombramiento de “padrino del Niño Jesús”. El padrino deberá vestir con ropas nuevas a la imagen del niño Jesús del nacimiento y presentarlo en la Iglesia el día 2 de Febrero, día de la Candelaria.



Solemnidad de Santa María, Madre de Dios

     La Solemnidad de Santa María Madre de Dios es la primer Fiesta Mariana que apareció en la Iglesia Occidental, su celebración se comenzó a dar en Roma hacia el siglo VI, probablemente junto con la dedicación –el 1º de enero– del templo “Santa María Antigua” en el Foro Romano, una de las primeras iglesias marianas de Roma.
    La antigüedad de la celebración mariana se constata en las pinturas con el nombre de “María, Madre de Dios” (Theotókos) que han sido encontradas en las Catacumbas o antiquísimos subterráneos que están cavados debajo de la ciudad de Roma, donde se reunían los primeros cristianos para celebrar la Misa en tiempos de las persecuciones.
    Más adelante, el rito romano celebraba el 1º de enero la octava de Navidad, conmemorando la circuncisión del Niño Jesús. Tras desaparecer la antigua fiesta mariana, en 1931, el Papa Pío XI, con ocasión del XV centenario del concilio de Éfeso (431), instituyó la Fiesta Mariana para el 11 de octubre, en recuerdo de este Concilio, en el que se proclamó solemnemente a Santa María como verdadera Madre de Cristo, que es verdadero Hijo de Dios; pero en la última reforma del calendario –luego del Concilio Vaticano II– se trasladó la fiesta al 1 de enero, con la máxima categoría litúrgica, de solemnidad, y con título de Santa María, Madre de Dios.
    De esta manera, esta Fiesta Mariana encuentra un marco litúrgico más adecuado en el tiempo de la Navidad del Señor; y al mismo tiempo, todos los católicos empezamos el año pidiendo la protección de la Santísima Virgen María.


           !!! Jesús ha nacido: Feliz Navidad !!!

     De muchas formas y con muchas imágenes describieron los Profetas la venida del Mesías muchos siglos antes de que esto aconteciera en la historia. "El pueblo que andaba en tinieblas vio una luz grande", anunciaba el profete Isaías (ls. 9,2). Jesús es la luz que disipa las tinieblas del pecado, que rompe las cadenas de toda esclavitud y Él trae la libertad, la alegría y la paz. "Nos ha nacido un niño, nos ha sido dado un hijo" (Ib. 6). La profecía sobrepasa la figura de un nuevo David enviado por Dios para liberar a su pueblo y se proyecta sobre Belén de Judá aquella pequeña aldea, iluminando el nacimiento, no de un Rey poderoso, sino del Dios fuerte hecho hombre. Él es el "niño" nacido para nosotros, es el Dios fuerte, niño que nos ha sido dado y sólo de Él decimos que es "maravilloso consejero, Dios fuerte, Padre sempiterno, Príncipe de la paz".
    Cuando la profecía se hace historia en aquella noche santa, cuando el Eterno se hace historia, una luz intensa y una voz poderosa anuncia a las naciones este nacimiento. La estrella como una luz potente alumbra la tierra y el anuncio ya no viene de los Profetas sino del cielo y está dirigido al corazón y los oídos de los pastores. Y se presentó un ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvía con su luz: "os traigo una buena nueva y una gran alegría, que es para todo el pueblo. Os ha nacido el Salvador, que es el Mesías, el Señor, que os fue anunciado desde antiguo" (Lc. 2, 9-11).      El niño está vivo. Está en un pesebre envuelto en pañales. EI nuevo pueblo de Dios ya tiene a su Señor. ¡La espera ya ha culminado! El Señor ha cumplido su promesa, la salvación ya está en medio de su pueblo.
     La venida de Jesús no es un mito ni un relato fantástico, sino que es un hecho histórico y documentado. Las profecías se cumplieron, los evangelistas vivieron con Jesús, le escucharon y vieron las maravillas que hizo entre los hombres, pero ciertamente es necesario tener fe. Sin fe la Navidad se convierte en un festejo más, se transforma en una fiesta comercial o en un día de vacaciones, en el cual comemos y bebemos, sin saber por qué. Los hombres y mujeres de hoy, en su gran mayoría siguiendo la propuesta de muchos medios de comunicación y de la publicidad de los comercios, se han olvidado que la Navidad es la celebración del nacimiento de Jesús. Se han olvidado que Jesús es Navidad y que la Navidad es el nacimiento del Salvador, de nuestro Salvador.
     Desde que Jesús nació en Belén, la dignidad del hombre no puede ser soslayada, porque el Hijo de Dios al encarnarse se ha puesto al nivel del hombre. Dios se hace hombre, para levantar al hombre a la dignidad de "hijos de Dios", para que el hombre le conociera y para estar íntimamente cercano. Celebremos la Navidad con amor, con el amor de los hijos de Dios. No paganicemos esta fiesta sagrada de la Navidad. En este Año de la Fe pidamos al Señor la gracia de renovar nuestro corazón y nuestra vida, pongamos la esperanza de un mundo mejor en manos de quien todo lo puede. Pidamos al Señor que cada corazón renazca en un corazón nuevo para nuestro bien y el de todos los hombres. Festejemos a Cristo que nace, Señor de la Vida y custodio de la misma.

Cuarto domingo de adviento:
Han llegado los tiempos mesiánicos

     El cumplimiento de las profecías. El cumplimiento de la Alianza. Tanto la carta a los romanos como el Evangelio indican que las profecías encuentran su cumplimiento en Cristo Jesús. "Todo ha sucedido para que se cumpliesen las Escrituras". Dirijamos nuestra atención al significado de la Alianza que Dios ha querido establecer con los hombres. El término "Berit"(Alianza) parece intraducible en nuestras lenguas, pero en todo caso indica esa benevolencia y compromiso gratuito de amor de Dios con los hombres. Es un pacto que nace del amor de Dios y encierra un plan de salvación maravilloso para la humanidad. Esta Alianza anunciada en el protoevangelio (Ge 3,15), expresada en el Arco Iris después del diluvio (Gen 9,12), establecida en el sacrificio de Abraham (Gen 15,8), llevada a una mayor realización en los eventos del Sinaí (Exodo 24, 1-11), encuentra su culmen en la Encarnación del Hijo de Dios. Dios que nos había hablado por los profetas, en los últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo. Parece que nada ha hecho desistir a Dios de su amor y de su alianza con los hombres. Para los Santos Padres estaba claro que el amor a la humanidad era una marca propia de la naturaleza divina, por ello consideran que la razón de la presencia de Dios entre los hombres (el Emmanuel) se debe al amor de Dios por ellos.

Lectura (Evangelio según San Mateo 1,18-24):

     "La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y, antes de empezar a estar juntos ellos, se encontró encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.
     Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados». Todo esto sucedió para que se cumpliese el oráculo del Señor por medio del profeta: «Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa: ‘Dios con nosotros’». Despertado José del sueño, hizo como el Ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer".


Santo Cristo de la Salud abre sus puertas durante la restauración

La iglesia del Santo Cristo de la Salud ha abierto sus puertas durante su proceso de restauración para acercar a los ciudadanos los trabajos de rehabilitación que se están haciendo en este edificio manierista.


     El objetivo que se pretende conseguir es que se difunda la importancia histórica-malagueña de este monumento emblemático de Málaga. Las pinturas de la bóveda y el abovedado en sí es lo que se está restaurando, según afirma el delegado de Patrimonio Cultural y Artístico de la diócesis, Francisco Aranda. Para que los visitantes, que se estima que serán alrededor de 7.000, puedan ver todas las pinturas que se están restaurando, se han puesto unos andamios en zigzag.
     Este proyecto de restauración, fruto de un acuerdo de colaboración entre la Junta de Andalucía, la Fundación Especial Caja Madrid y el Obispado de Málaga, comenzó en octubre de 2012, permitiendo el acceso a la iglesia en junio de este año. La restauración de la iglesia del Santo Cristo de la Salud se prevé que terminará en julio de 2014.
     Las visitas comenzaron el día 2 de diciembre y podrán realizarse hasta el 30 de junio de 2014, estando dirigidas tanto a un público general como a estudiantes, público especializado y colectivos culturales. Se harán con inscripción previa en grupos de 15 personas, y tendrán una duración aproximada de una hora. Los turnos de visita serán cinco y habrá tres de mañana y dos de tarde los lunes y miércoles; los jueves habrá dos turnos de tarde, mientras que los viernes habrá tres turnos de mañana.
     Los sábados, que serán dos al mes, tendrán tres turnos de mañana.





La Expectación del Parto

    Cuando se espera algún acontecimiento importante que trae consigo tristeza y pena la reacción espontánea de la persona normal es de temor acompañado a veces por la congoja y angustia que tiende a aumentarse por la fantasía ante la consideración de los males futuros previsibles. Cuando por el contrario se prevé la llegada de un bien que tiene una entidad considerable se vive en una espera atenta y presurosa que va desde el anhelo y la ansiedad hasta la euforia acompañada de una prisa impaciente. A mayor mal futuro, más miedo; a mejor bien futuro, más esperanza gozosa.     Algo de esto pasó al Pueblo de Israel que conocía su carácter de transitoriedad funcional, al menos en los círculos más creyentes o especializados en la espiritualidad premesiánica.
    El convencimiento de que la llegada del Mesías Salvador era inminente hizo que muchos judíos piadosos vivieran en una tensión de anhelo creciente —basta pensar en el anciano Simeón— hasta poder descubrir en Jesús al Mesías que se había prometido a la humanidad desde los primeros tiempos posteriores al Pecado. Era todo un Adviento.
    Y como el Mesías llega por la Madre Virgen, es imposible preparar la Navidad prescindiendo de la contemplación del indecible gozo esperanzado que poseyó Santa María por el futuro próximo inmediato de su parto. Eso es lo que se quiere expresar con "La Expectación del Parto", o "El día de Santa María" como se le llamó también en otro tiempo, o "Nuestra Señora de la O" como popularmente también se le denomina hoy.
    Fue en España, concretamente en Toledo, en el décimo concilio que se celebró en el año 656, siendo S. Eugenio III el obispo de aquella sede y que posteriormente un muy devoto de la Virgen María —San Ildefonso- se tomó bastante en serio propagar.
    La intuición del pueblo denominando a la expectante doncella joven "Virgen de la O" está basada en la directa contemplación de las obras pictóricas o esculturales que presentan piadosamente la natural redondez abultada de la Virgen grávida.
    El origen del título es no obstante más espiritual, más fino, más litúrgico y menos somático. Tiene su origen en que las antífonas marianas del rezo de vísperas comienzan con la O: O Sapientia, O Adonai, O Enmanuel... veni!.

Tercer domingo de adviento:
Una provocadora alegría

    Podría parecer casi una burla, o al menos una provocación, la de invitar nada menos que a la alegría en estos momentos de hondas dificultades en tantas personas. Pero he aquí que este tercer domingo de Adviento, se le llama domingo gaudete (alegraos), porque la alegría forma parte de este tiempo de espera. No era fácil y halagüeña la situación desde la que hablaba Isaías. El profeta tuvo que experimentar el vértigo de anunciar esperanza en medio de un pueblo desesperanzado; anunciar alegría y fiesta, a un pueblo que fatalmente se iba resignando con la tristeza y el luto.
    Y esto es lo que hizo Isaías: ¿veis el desierto y los yermos? ¿veis el páramo y la estepa? Pues florecerán como florece el narciso, y se alegrarán con un gozo de alegría verdadera. ¿Tenéis la sensación de soledad, de abandono, de que vuestra situación no hay nada ni nadie que la pueda cambiar? Pues no pactéis con la tristeza y que el miedo no llene vuestro corazón, sed fuertes, no temáis: vuestro Dios viene en persona, para resarciros y salvaros. Y como quien está ciego y vuelve a la luz, como quien sufre sordera y se le abren los oídos, como quien renquea de cojera y salta como un ciervo, como quien se amilana como mudo y consigue cantar... así, así veréis que se termina vuestro destierro, vuestra soledad, vuestra tristeza, vuestra pesadumbre..., y volveréis a vuestra tierra como rescatados del Señor.

Lectura (Evangelio según San Mateo 11, 2-11:

""En aquel tiempo, Juan, que había oído en la cárcel las obras del Mesías, le mandó a preguntar por medio de sus discípulos: «¿Eres tú el que ha de venir o tenemos que esperar a otro?». Jesús les respondió: «Id a anunciar a Juan lo que estáis viendo y oyendo: los ciegos ven, y los inválidos andan; los leprosos quedan limpios, y los sordos oyen; los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia el Evangelio. ¡Y dichoso el que no se escandalice de mí!». Al irse ellos, Jesús se puso a hablar a la gente sobre Juan: «¿Qué salisteis a contemplar en el desierto, una caña sacudida por el viento? ¿0 qué fuisteis a ver, un hombre vestido con lujo? Los que visten con lujo habitan en los palacios. Entonces, ¿a qué salisteis?, ¿a ver a un profeta? Sí, os digo, y más que profeta; él es de quien está escrito: "Yo envío mi mensajero delante de ti, para que prepare el camino ante ti." Os aseguro que no ha nacido de mujer uno más grande que Juan, el Bautista; aunque el más pequeño en el reino de los cielos es más grande que él.»".


8 de diciembre: Inmaculada Concepción de María, Patrona de España.

El 8 de diciembre de 1854 el Sumo Pontífice Pío IX, se reunió en la Basílica de San Pedro en Roma, con más de 200 prelados, cardenales, arzobispos, obispos, embajadores y miles y miles de fieles católicos, para manifestar solemnemente: “Declaramos que la doctrina que dice que María fue concebida sin pecado original, es doctrina revelada por Dios, y que a todos obliga a creerla como dogma de fe”.

El dogma fue proclamado por el Papa Pío IX, en su Bula Ineffabilis Deus:

Para honra de la Santísima Trinidad, para la alegría de la Iglesia católica, con la autoridad de nuestro Señor Jesucristo, con la de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo y con la nuestra: Definimos, afirmamos y pronunciamos que la doctrina que sostiene que la Santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de culpa original desde el primer instante de su concepción, por singular privilegio y gracia de Dios Omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, ha sido revelada por Dios y por tanto debe ser firme y constantemente creída por todos los fieles. Por lo cual, si alguno tuviere la temeridad, lo cual Dios no permita, de dudar en su corazón lo que por Nos ha sido definido, sepa y entienda que su propio juicio lo condena, que su fe ha naufragado y que ha caído de la unidad de la Iglesia y que si además osaren manifestar de palabra o por escrito o de otra cualquiera manera externa lo que sintieren en su corazón, por lo mismo quedan sujetos a las penas establecidas por el derecho”.

María es la "llena de gracia", del griego "kecharitomene" que significa una particular abundancia de gracia, es un estado sobrenatural en el que el alma está unida con el mismo Dios. María como la Mujer esperada en el Protoevangelio (Gn. 3, 15) se mantiene en enemistad con la serpiente porque es llena de gracia.
Las devociones a la Inmaculada Virgen María son numerosas, y entre sus devotos destacan santos como San Francisco de Asís y San Agustín. Además la devoción a la Concepción Inmaculada de María fue llevada a toda la Iglesia de Occidente por el Papa Sixto IV, en 1483.

El camino para la definición dogmática de la Concepción Inmaculada de María fue trazado por el franciscano Duns Scotto. Se dice que al encontrarse frente a una estatua de la Virgen María hizo esta petición: "Dignare me laudare te: Virgo Sacrata" (Oh Virgen sacrosanta dadme las palabras propias para hablar bien de Ti). Y luego el franciscano hizo estas preguntas:
        - ¿A Dios le convenía que su Madre naciera sin mancha del pecado original? Sí, a Dios le convenía que su Madre naciera sin ninguna mancha. Esto es lo más honroso, para Él.
        - ¿Dios podía hacer que su Madre naciera sin mancha de pecado original? Sí, Dios lo puede todo, y por tanto podía hacer que su Madre naciera sin mancha: Inmaculada.
        - ¿Lo que a Dios le conviene hacer lo hace? ¿O no lo hace? Todos respondieron: Lo que a Dios le conviene hacer, lo que Dios ve que es mejor hacerlo, lo hace.
        Entonces Scotto exclamó: Luego para Dios era mejor que su Madre fuera Inmaculada: o sea sin mancha del pecado original. Dios podía hacer que su Madre naciera Inmaculada: sin mancha. Por lo tanto: Dios hizo que María naciera sin mancha del pecado original. Porque Dios cuando sabe que algo es mejor hacerlo, lo hace.

La Virgen María es Inmaculada gracias a Cristo su hijo, puesto que Él iba a nacer de su seno es que Dios la hizo Inmaculada para que tenga un vientre puro donde encarnarse. Ahí se demuestra cómo Jesús es Salvador en la guarda de Dios con María y la omnipotencia del Padre se revela como la causa de este don. Así, María nunca se inclinó ante las concupiscencias y su grandeza demuestra que como ser humano era libre pero nunca ofendió a Dios y así no perdió la enorme gracia que Él le otorgó.

España está consagrada a la Inmaculada Concepción de María y se le tiene por Patrona y Protectora, siendo el 8 de diciembre fiesta de carácter nacional. Durante la celebración de dicha festividad, los sacerdotes tienen el privilegio de vestir casulla azul, prerrogativa otorgado por la Santa Sede en el año 1864, como agradecimiento a la defensa del dogma de la Inmaculada Concepción que hizo España.”.

    En el año 1585, el Tercio de Zamora, mandado por el Maestre de Campo don Francisco de Bobadilla, se encontraba en una muy apurada situación defendiendo la plaza de Bonmel, ciudad situada entre los brazos de los ríos Mosa y Waal. Los protestantes holandeses, a las órdenes del conde de Hardick tenían cercada a la ciudad con sus barcos, inundándola en parte mediante la rotura de diques y tratando por todos los medios quebrantar la resistencia del ejército español mediante ventajosas ofertas de rendición, ofertas rechazadas por Bobadilla con toda energía, aún a sabiendas que tenía ya casi agotados todos los recursos, que sus efectivos eran muy inferiores a los de Hardick y que contaba con un elevado número de bajas entre sus filas.
    En esta crítica situación, sólo un milagro podía salvar la plaza. En la fría mañana del día 7 de diciembre de 1585, un soldado de Infantería que hacía la centinela, ya fuese para guarecerse del intenso frío o para construir una trinchera, empezó a cavar sobre el terreno helado, quedando sorprendido con la aparición, a los primeros golpes de poco, de una bella pintura que representaba a la Madre de Dios. Se arrodilló el soldado ante la imagen y muy pronto acudieron al lugar del hallazgo el Maestre de Campo, capitanes y soldados y allí, hincada en tierra la rodilla, suplicaron a la Celestial Señora su intercesión para que otorgara la victoria a las armas españolas. Reunió Bobadilla a sus capitanes y les dijo: “El hambre y el frío nos llevan a la derrota: nos salvó el milagroso hallazgo, nosotros velaremos por España; ¿queréis que se quemen las banderas, se inutilice la artillería y abordemos en la noche a las mayores galeotas hasta ganarlas o todos perder la vida?” Asintieron los capitanes y a la propuesta de rendición del conde Hardich le contestaron: “Los españoles prefieren la muerte a la deshonra”.
    Amaneció el 8 de diciembre de 1585, fecha que resultó ser memorable para los anales de nuestra Infantería, pues en ella se vieron obligados los asaltantes a levantar el cerco. Clareando el día, se desencadenó una impetuosa tormenta seguida de bajísimas temperaturas que helaron las aguas, facilitando una salida por sorpresa de la infantería española contra los confiados sitiadores, los cuales perdieron en la refriega 10 navíos con bastimentos de guerra y fueron hechos un gran número de prisioneros, viéndose obligada la escuadra holandesa a levantar el sitio ante el temor de quedar retenidos por los hielos. Esto permitió al conde de Mansfeld acudir en socorro del Tercio hasta llegar a Bois le Duc, donde fueron atendidos los heridos y enfermos que ascendían a más de la mitad de sus efectivos. Los enemigos, en su huída, comentaban que “sin duda Dios era español, pues había obrado tan gran milagro”.
    Así terminó el asedio a Bonmel, el mismo día en que siglos después sería proclamado el dogma de la Inmaculada Concepción de María. Los infantes se adelantaron, siendo los primeros los del Tercio de Zamora, que proclamó a la Inmaculada como Patrona celestial del mismo. Imitaron su ejemplo los demás Tercios de Flandes y de Italia.


La Inmaculada Concepción de la Virgen María


    Texto del Evangelio (Lc 1,26-38):

    En aquel tiempo, fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.
Y entrando, le dijo: «Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo».
    Ella se conturbó por estas palabras, y discurría qué significaría aquel saludo. El ángel le dijo: «No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a concebir en el seno y vas a dar a luz un hijo, a quien pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin».
    
María respondió al ángel: «¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?». El ángel le respondió: «El Espíritu Santo vendrá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el que ha de nacer será santo y será llamado Hijo de Dios. Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez, y éste es ya el sexto mes de aquella que llamaban estéril, porque ninguna cosa es imposible para Dios».
    Dijo María: «He aquí la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra». Y el ángel dejándola se fue.


Segundo domingo de adviento:
La reconciliación con Dios

    La conversión, nota predominante de la predicación de Juan Bautista. Durante la segunda semana, la liturgia nos invita a reflexionar con la exhortación del profeta Juan Bautista: "Preparen el camino, Jesús llega" y, ¿qué mejor manera de prepararlo que buscando ahora la reconciliación con Dios? En la semana anterior nos reconciliamos con las personas que nos rodean; como siguiente paso, la Iglesia nos invita a acudir al Sacramento de la Reconciliación (Confesión) que nos devuelve la amistad con Dios que habíamos perdido por el pecado.
    Durante esta semana puedes buscar en los diferentes templos que tienes cerca, los horarios de confesiones disponibles, para que cuando llegue la Navidad, estés bien preparado interiormente, uniéndote a Jesús y a los hermanos en la Eucaristía.
    Encenderemos la segunda vela morada de la Corona de Adviento, como signo del proceso de conversión que estamos viviendo

Lectura (Evangelio según San Lucas:

"En el año quince del imperio de Tiberio César,siendo Poncio Pilato procurador de Judea, y Herodes tetrarca de Galilea; Filipo, su hermano, tetrarca de Iturea y de Traconítida, y Lisanias tetrarca de Abilene; en el pontificado de Anás y Caifás, fue dirigida la palabra de Dios a Juan, hijo de Zacarías, en el desierto. Y se fue por toda la región del Jordán proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados, como está escrito en el libro de los oráculos del profeta Isaías: Voz que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas; todo barranco será rellenado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso será recto y las asperezas serán caminos llanos. Y todos verán la salvación de Dios".

Primer domingo de adviento:
La vigilancia en espera de la venida del Señor


Durante esta primer semana las lecturas bíblicas y la predicación son una invitación con las palabras del Evangelio: "Velen y estén preparados, que no saben cuándo llegará el momento".

Es importante que, como familia nos hagamos un propósito que nos permita avanzar en el camino hacia la Navidad; ¿qué te parece si nos proponemos revisar nuestras relaciones familiares? Como resultado deberemos buscar el perdón de quienes hemos ofendido y darlo a quienes nos hayan ofendido para comenzar el Adviento viviendo en un ambiente de armonía y amor familiar. Desde luego, esto deberá ser extensivo también a los demás grupos de personas con los que nos relacionamos diariamente, como la escuela, el trabajo, los vecinos, etc.

Esta semana, en familia al igual que en cada comunidad parroquial, encenderemos la primer vela de la Corona de Adviento, color morada, como signo de vigilancia y deseos de conversión.

Lectura (Evangelio según San Marcos 13, 33-37):

"En aquel tiempo, dijo Jesús sus discípulos: "Mirad, vigilad: pues no sabéis cuándo es el momento. Es igual que un hombre que se fue de viaje y dejó su casa, y dio a cada uno de sus criados su tarea, encargando al portero que velara. Velad entonces, pues no sabéis cuándo vendrá el dueño de la casa, si al atardecer, o a medianoche, o al canto del gallo, o al amanecer; no sea que venga inesperadamente y os encuentre dormidos. Lo que os digo a vosotros lo digo a todos: ¡Velad!".


Tres grandes figuras


ISAÍASISAÍAS. Una antiquísima tradición ha asignado al Adviento la lectura del profeta Isaías, porque en él, más que en los otros profetas, se encuentra un eco de la gran esperanza que ha confortado al pueblo de Dios en los siglos de la dura esclavitud y en los momentos más decisivos de su historia. Es un anuncio de esperanza perenne para los hombres de todos los tiempos.

JUAN EL BAUTISTA. El último de los profetas, resume en su persona y en su palabra la historia precedente en el momento en que apunta ya su cumplimiento. Signo de la intervención de Dios a favor de su pueblo, el precursor tiene la misión de preparar los caminos del Señor y señalar a Cristo.

SANTA MARÍA. En Adviento se pone de relieve la relación y la cooperación de Santa María al misterio de la redención. María Inmaculada es el prototipo de la humanidad redimida, el fruto más espléndido de la venida redentora de Cristo. Ella, como canta el prefacio de la solemnidad, quiso Dios que “fuese… comienzo e imagen de la Iglesia, esposa de Cristo llena de juventud y de limpia hermosura”.


Llega el tiempo de adviento: nos preparamos para la venida del Señor

Inicia con las vísperas del domingo más cercano al 30 de Noviembre y termina antes de las vísperas de la Navidad. Los domingos de este tiempo se llaman 1°, 2°, 3° y 4° de Adviento. Los días del 16 al 24 de diciembre (la Novena de Navidad) tienden a preparar más específicamente las fiestas de la Navidad. El tiempo de Adviento tiene una duración de cuatro semanas. Este año, comienza el domingo 1 de diciembre, y se prolonga hasta la tarde del 24 de diciembre, en que comienza propiamente el tiempo de Navidad.

Podemos distinguir dos periodos: En el primero de ellos, que se extiende desde el primer domingo de Adviento hasta el 16 de diciembre, aparece con mayor relieve el aspecto escatológico y se nos orienta hacia la espera de la venida gloriosa de Cristo. Las lecturas de la misa invitan a vivir la esperanza en la venida del Señor en todos sus aspectos: su venida al final de los tiempos, su venida ahora, cada día, y su venida hace dos mil años. En el segundo periodo, que abarca desde el 17 hasta el 24 de diciembre inclusive, se orienta más directamente a la preparación de la Navidad. Se nos invita a vivir con más alegría, porque estamos cerca del cumplimiento de lo que Dios había prometido. Los evangelios de estos días nos preparan ya directamente para el nacimiento de Jesús.

En orden a hacer sensible esta doble preparación de espera, la liturgia suprime durante el Adviento una serie de elementos festivos. De esta forma, en la misa ya no rezamos el Gloria, se reduce la música con instrumentos, los adornos festivos, las vestiduras son de color morado, el decorado de la Iglesia es más sobrio, etc. Todo esto es una manera de expresar tangiblemente que, mientras dura nuestro peregrinar, nos falta algo para que nuestro gozo sea completo. Y es que quien espera es porque le falta algo. Cuando el Señor se haga presente en medio de su pueblo, habrá llegado la Iglesia a su fiesta completa, significada por solemnidad de la fiesta de la Navidad.

Tenemos cuatro semanas en las que Domingo a Domingo nos vamos preparando para la venida del Señor. La primera de las semanas de adviento está centrada en su venida al final de los tiempos. La liturgia nos invita a estar en vela, manteniendo una especial actitud de conversión. La segunda semana nos invita, por medio del Bautista a «preparar los caminos del Señor»; esto es, a mantener una actitud de permanente conversión. Jesús sigue llamándonos, pues la conversión es un camino que se recorre durante toda la vida. La tercera semana preanuncia ya la alegría mesiánica, pues ya está cada vez más cerca el día de la venida del Señor. Finalmente, la cuarta semana ya nos habla del advenimiento del Hijo de Dios al mundo. María es figura, central, y su espera es modelo estímulo de nuestra espera.

En cuanto a las lecturas de las misas dominicales, las primeras lecturas son tomadas de Isaías y de los demás profetas que anuncian la Reconciliación de Dios y, la venida del Mesías. En los tres primeros domingos se recogen las grandes esperanzas de Israel y en el cuarto, las promesas más directas del nacimiento de Dios. Los salmos responsoriales cantan la salvación de Dios que viene; son plegarias pidiendo su venida y su gracia. Las segundas lecturas son textos de San Pablo o las demás cartas apostólicas, que exhortan a vivir en espera de la venida del Señor. El color de los ornamentos del altar y la vestidura del sacerdote es el morado, igual que en Cuaresma, que simboliza austeridad y penitencia.


Comunicado del Arzobispo de Granada

Comunicado del Arzobispo de Granada, Mons. Javier Martínez, en relación a la publicación en español por la Editorial Nuevo Inicio del libro "Cásate y sé sumisa", escrito por la periodista italiana Costanza Miriano.

"Desde el ámbito pastoral y eclesial que a mí me corresponde sólo quiero señalar que la obra ha sido positivamente reconocida como “evangelizadora” por “L´Observatore Romano” y que su autora, Dña. Constaza Miriano, ha sido invitada a participar en el reciente Seminario organizado por el Pontificio Consejo para los Laicos con la ocasión del XXV aniversario de la publicación de la Carta Apostólica del Beato Juan Pablo II “Mulieris Dignitatem”, sobre la dignidad de la mujer. Los dos libros han sido recomendados por el Consejo Pontificio para los Laicos y por el Consejo Pontificio para la Familia..".


Revisión de los Acuerdos con la Santa Sede.
Ambas partes (Iglesia y Estado) deberán acordarlo.
La denuncia unilateral no es factible

Una cuestión que viene planteándose intermitentemente en España es la conveniencia -según algunos sectores radicales - de la sustitución o supresión de los acuerdos vigentes en España entre la Santa Sede y el Estado. La razón que suele aducirse es la de "adecuar los Acuerdos a la Constitución", en el caso de la sola revisión; o bien, el sometimiento de la Iglesia Católica a la legislación común, en caso de denuncia de los acuerdos. Esta última parece ser la posición adoptada por el PSOE, que en su reciente Conferencia política acuerda denunciar el concordato (acuerdos) de 1979 con el Vaticano y renegociarlo "desde cero".


Dónde va el dinero cuando se entrega en las parroquias

>        ¿Dónde va el dinero que los feligreses dan en sus parroquias? ¿A qué se destina? Son 935 los cristianos malagueños y melillenses que han suscrito ya su cuota con la Iglesia de Málaga, su Iglesia, "La Iglesia con todos, al servicio de todos", como se afirma en el lema para el Día de la Iglesia Diocesana, que se celebra este domingo. Y si usted quiere saber de dónde vienen cada 10 € que se ingresan en la Iglesia de Málaga y a qué se destinan, la respuesta la tiene a continuación, donde también pueden encontrar el cupón para suscribir una cuota con su parroquia.

...         Este domingo, 17 de noviembre, es el Día de la Iglesia Diocesana. Una jornada en la que la Iglesia hace público su balance económico, rinde cuentas ante la comunidad católica y ante la sociedad en general de la labor que realiza gracias a la colaboración de muchos miles de malagueños y melillenses que la apoyan económicamente. El presupuesto de la Iglesia de Málaga en 2012 fue de 18.066.042,90 euros, dedicados a actividades pastorales, a los centros asistenciales y a la conservación de los templos, entre otras actividades. Presentamos el testimonio de algunas de estas personas que decidieron suscribir una cuota con la Diócesis de Málaga y las actividades a las que se dedican.

        QUÉ HACE LA IGLESIA DE MÁLAGA POR LA SOCIEDAD
        Actividad evangelizadora.- En este Año de la fe, una de las prioridades pastorales de la Iglesia de Málaga es potenciar el conocimiento de la Sagrada Biblia y su acogida orante. Y es que la primera vocación de la Iglesia, el anuncio de la Palabra de Dios, ocupa gran parte del esfuerzo de nuestras parroquias y comunidades cristianas. Esta misión esencial se lleva a cabo fundamentalmente desde las 251 parroquias con que cuenta la diócesis, una en cada pueblo y barrio de Málaga y Melilla. Al frente de esta labor, alrededor de 350 sacerdotes con cargo pastoral y casi 5.000 catequistas voluntarios. En este punto tienen un lugar destacado, asimismo, los más de 120 misioneros y misioneras malagueños que están repartidos por todo el mundo.
        Actividad litúrgica.- Celebrar la fe es parte fundamental de la vida cristiana. Para ello, la Iglesia de Málaga sostiene un extenso patrimonio de templos y lugares de encuentro y celebración. Un patrimonio en muchas ocasiones de gran valor histórico y artístico que se pone al servicio de toda la sociedad. Son muchas las familias que acuden a ellos a vivir y celebrar su fe ya sea en el día a día (más de 200.000 celebraciones eucarísticas al año) o con motivo de acontecimientos importantes como un bautizo (más de 9.000 en 2012), la primera participación en la Eucaristía de un niño (en torno a 12.000), la confirmación de algún miembro de la familia (más de 4.000 en 2012) o su boda (más de 1.600 ese mismo año). También en los momentos duros como la muerte de un ser querido, la sociedad demanda celebraciones litúrgicas como las alrededor de 11.000 exequias celebradas ese mismo año.
        Actividad caritativa y asistencial.- Cáritas, en nombre de la comunidad cristiana, atiende a los excluidos de la sociedad. La ayuda que presta es, en estos tiempos de crisis económica, fundamental ante el aumento de las situaciones de pobreza. En la diócesis de Málaga se hace presente a través de los servicios generales y de un total de 153 cáritas parroquiales y 3 cáritas interparroquiales (Melilla, Ronda y Estepona). Un total de 1.243 voluntarios atendieron el curso pasado a las 30.873 familias que han acudido a Cáritas en busca de ayuda básica. 17.303 personas han participado en los diferentes proyectos realizados (empleo, formación, infancia...). Asimismo, Cáritas sostiene 6 centros sociosanitarios donde recibieron atención 379 personas mayores, sin techo, enfermos de sida, reclusos e inmigrantes sin hogar. Una actividad que se hace palpable en otra de prioridades pastorales: fortalecer el testimonio cristiano y acrecentar la propuesta de la fe.

        QUÉ SE HACE CON EL DINERO
        Cada 10 euros ¿de dónde vienen?
        - 4,70 € de las aportaciones de los fieles, tanto de donativos puntuales como de cuotas periódicas.
        - 1,80 € de la Asignación Tributaria, El 0,7% de los impuestos de los ciudadanos que deciden marcar la "X" en su declaración del IRPF.
        - 1,10 € de los ingresos del patrimonio y otras actividades como alquileres, intereses financieros y rendimiento de las actividades económicas: Casa Diocesana de Espiritualidad, Librería Diocesana...).
        - 1,10 € de otros ingresos como servicios prestados en bodas, funerales y bautizos,
        - 1,30 € de financiación externa. En 2012, la Dio?cesis de Ma?laga tuvo que recurrir a financiación externa, es decir préstamos, para poder cubrir los gastos que se produjeron.

        Cada 10 euros ¿a dónde van?
        - 2,70 € a la actividad pastoral y asistencial: catequesis, ayuda asistencial (sin contar Cáritas), ayuda a la Iglesia Universal en misiones, Manos Unidas...
        - 1,80 € a la retribución de los más de 300 sacerdotes. El sueldo de un sacerdote ronda los 900 euros.
        - 0,90 € a la retribución de los seglares contratados en parroquias, oficinas y centros diocesanos. Unos 130 seglares están en nómina con distintos tipos de jornada.
        - 1,90 € a la conservacio?n y el funcionamiento de los edificios: luz, agua, seguros, mantenimiento de edificios...
        - 2,70 € a gastos extraordinarios, en su mayori?a obras y restauraciones.

COMENTARIOS SOBRE MATRIMONIO Y FAMILIA

¡No hay amores infieles!

"En aquel tiempo, el tetrarca Herodes (…) había prendido a Juan, le había encadenado y puesto en la cárcel, por causa de Herodías, la mujer de su hermano Filipo. Porque Juan le decía: «No te es lícito tenerla» (…).

   Vemos al Bautista ser decapitado por defender la verdad sobre el matrimonio. También hoy, los abusos legislativos —que etiquetan como "matrimonio" vivencias afectivas variopintas— deforman el rostro del amor conyugal, hasta hacerlo irreconocible para muchos. ¡La vida humana no es un experimento, ni un contrato de arrendamiento! Sólo un ámbito de fidelidad realmente sólido es adecuado para la dignidad de la convivencia matrimonial y para la educación de los hijos.
   El matrimonio —instituido por Dios— es el lugar para el amor total entre un hombre y una mujer. La genuina medida de su amor es la "totalidad". Lo demás es "comercio" (donde los contratos ni obligan de "por vida" ni exigen "exclusividad"). Sólo darme por entero, sin reservarme una parte ni aspirar a una revisión / rescisión, responde plenamente a la dignidad humana.
   —Jesús, María y José: iluminad a la humanidad para defender el amor hermoso, porque casarse con el "paracaídas" del divorcio no es casarse; es, simplemente, engañarse.




¿Divorcio? No hay amor sin eternidad

"En aquel tiempo, (…) Jesús les dijo: «(…) Desde el comienzo de la creación, El [Dios] los hizo varón y hembra. Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre» (…).

   Hoy el Evangelio nos invita a situar la realidad del amor en general —y del matrimonio en particular— en su genuina perspectiva: la del Creador. Dios es Amor —y sólo Él—, y Él ha instituido el matrimonio. El amor humano, si no quiere morir ahogado, necesita vivir acogido dentro de un amor más amplio: el amor eterno de Dios. No hay amor sin eternidad.

   El amor humano contiene siempre una pretensión de eternidad. Nadie podría decir (ni aceptar): "Te amo por N años" (poner límite al "te amo" suena a insulto). En consecuencia: prometer "te amo" sólo se convierte en una realidad cumplida si se incluye en un amor que proporcione verdaderamente eternidad. El amor humano es, en sí, una promesa incumplible: desea eternidad y sólo puede ofrecer finitud. Pero esa promesa no es insensata ni contradictoria, si la eternidad vive en ella.
   —Jesús, quédate con nosotros para que nuestro amor sea auténtico: necesitamos la espera de Dios.


Donde hay amor no hay divorcio; donde hay divorcio no hay amor

   Jesús nos recalca que la totalidad degenera en parcialidad —y deja de ser amor— cuando se pretende una “conyugalidad” con más de una persona o si interponemos un límite temporal. El amor conyugal no se puede compaginar ni con la temporalidad ni con la mediocridad. No es posible una declaración plenamente amorosa en la que entre explícitamente una limitación, ya sea en cuanto a la intensidad, ya sea en cuanto a la duración temporal.
   Casarse es algo tan definitivo como “tirarse sin paracaídas”. En cambio, “casarse” con la posibilidad legal del divorcio es como tirarse con paracaídas: no me abandono plenamente en el otro, no pongo mi vida totalmente en sus manos.
   —El lenguaje manifiesta el talante del amor matrimonial: cuando alguien dice “te amo” se entiende que es para siempre, ya que a nadie se le ocurre decir “te amo, pero mientras me seas útil”, o “mientras no…”. El amor, en sí mismo, tiene vocación de perennidad: ¡los enamorados saben que hay eternidad!

¿Qué es "amor"?

"En aquel tiempo, Jesús dijo a sus apóstoles: «(…) El que no toma su cruz y me sigue detrás no es digno de mí. El que encuentre su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí, la encontrará (…)».

   Hoy —en nuestro tiempo— "amor" significa tantas cosas —incluso contrarias— que a menudo no se percibe su genuino sentido. Todos queremos amor, pero no todo es amor. Jesús ofrece un criterio sensato: amar es un "perderse". Quien no esté dispuesto a las "fatigas del éxodo" no puede amar: amor y comodidad son incompatibles.
   La Trinidad representa el amor esencial (un eterno "Ser para…") y el hombre es imagen de Dios: alguien que por inclinación natural desea "dar y recibir amor". ¡Perder la vida!: Jesucristo describe su propio itinerario, que a través de la cruz lo lleva a la resurrección. Es el camino del grano de trigo que cae en tierra y muere, dando fruto abundante. El amor es una exigencia que no me deja intacto: no puedo limitarme a seguir siendo yo a secas, sino que he de perderme una y otra vez.
   —Jesús, Hijo de Dios, que "eres para" nosotros haciéndote hombre, concédeme seguir tus sendas de amor "siendo y viviendo para" los demás.



Sexualidad y matrimonio: ¡son algo sagrado!

"En aquel tiempo, Jesús (…) respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, los hizo varón y hembra, y que dijo: Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne? De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre» (…).».

   El Evangelio contempla la sexualidad como una realidad central de la creación. La diversidad sexual y el matrimonio (donde los esposos se regalan mutuamente su distinción sexuada) son algo sagrado. No es casual que Dios cambie su lenguaje ("habla" en primera persona del plural) cuando se dispone a crear al hombre ("Hagamos al hombre semejante a nosotros"); o que Cristo dignifique el matrimonio con la categoría de sacramento y asista a una boda al comienzo de su ministerio.
   La Palabra de Dios respalda esta tradición de la Iglesia. En el "Génesis" leemos, además, que Dios nos creó a su imagen, haciéndonos "varón" y "mujer". Cuando dos personas se entregan mutuamente y, juntas, dan vida a los hijos, también lo sagrado queda afectado: cada persona alberga el misterio divino. Así, la convivencia de hombre y mujer también se adentra en lo religioso, en lo sagrado, en la responsabilidad ante Dios.

El matrimonio: ¿qué es casarse?

"En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘No cometerás adulterio’. Pues yo os digo: Todo el que mira a una mujer deseándola, ya cometió adulterio con ella en su corazón (…)».

   Hoy Jesús es taxativo: o todo, o nada. El amor es así. ¡También en el matrimonio!, pues casarse es, exactamente, “regalar mi vida”. Es la institución del compromiso total entre un hombre y una mujer para “regalarse la vida” y “regalar la vida” (a los hijos). Cualquier restricción descalifica al matrimonio.
   Eso implica un “para siempre” y un “solo tú”. El amor es “totalizante”: o todo o nada. Las condiciones y las restricciones son para el comercio. No hay alternativa. Y el sentido de la “celebración” del matrimonio (tanto civil como religioso) es el de otorgarse este compromiso públicamente: ante la sociedad (no es lógico que este compromiso permanezca escondido) y ante el Creador (el amor y el matrimonio son un “invento divino”).
   —No hay fiesta nupcial sin acto jurídico, en el que el hombre y la mujer se entregan y aceptan mutuamente. Y es que tanto el Derecho como la Fiesta son realidades sociales: nadie es capaz de celebrar una fiesta por sí solo, prescindiendo de los demás.




Tras 83 años de matrimonio, marido y mujer mueren con 3 días de diferencia

Tenían 101 y 100 años. A sus espaldas, toda la vida juntos, enamorados y felices.

   Enamorados como el primer día hasta el final, Max y LaVere contrajeron matrimonio en secreto el 1 de noviembre de 1929, con 17 años. Sólo tras el enlace se lo dijeron a sus padres. Toda su vida estuvo dedicada a su familia: sus tres hijos, diez nietos, 27 bisnietos y dos tataranietos. Y es que llegaron a la friolera de 100 y 101 años.

   "Deben de haber tenido siempre un nieto que pasara la noche en su casa", recuerda una de sus nietas.

   Max se vio afectado de Alzheimer al final de su vida; no obstante, nunca se olvidó de su mujer. "Definitivamente sabía quién era ella. La buscaba cada noche para darle un beso", recuerda su nieta. "Soy muy afortunado, me casé con la más bella mujer en el mundo, y ha sido una gran compañera", decía al recordar su vida juntos. Max había sufrido recientemente una caída, aunque la familia no imaginaba que fuera a morir en un futuro próximo. Pero se sorprendió aún más cuando LaVere falleció tres días más tarde.


Cada ocho de septiembre, la Iglesia celebra la fiesta de la Natividad de la Virgen María

Málaga peregrina para ver a su patrona

   La celebración de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es conocida en Oriente desde el siglo VI. Fue fijada el 8 de septiembre, día con el que se abre el año litúrgico bizantino, el cual se cierra con la Dormición, en agosto. En Occidente fue introducida hacia el siglo VII y era celebrada con una procesión-letanía, que terminaba en la Basílica de Santa María la Mayor. El Evangelio no nos da datos del nacimiento de María, pero hay varias tradiciones. Algunas, considerando a María descendiente de David, señalan su nacimiento en Belén. Otra corriente griega y armenia, señala Nazareth como cuna de María.

   Sin embargo, ya en el siglo V existía en Jerusalén el santuario mariano situado junto a los restos de la piscina Probática, o sea, de las ovejas. Debajo de la hermosa iglesia románica, levantada por los cruzados, que aún existe -la Basílica de Santa Ana- se hallan los restos de una basílica bizantina y unas criptas excavadas en la roca que parecen haber formado parte de una vivienda que se ha considerado como la casa natal de la Virgen. Esta tradición, fundada en apócrifos muy antiguos como el llamado Protoevangelio de Santiago (siglo II), se vincula con la convicción expresada por muchos autores acerca de que Joaquín, el padre de María, fuera propietario de rebaños de ovejas. Estos animales eran lavados en dicha piscina antes de ser ofrecidos en el templo.

   La fiesta tiene la alegría de un anuncio premesiánico. Es famosa la homilía que pronunció San Juan Damasceno (675-749) un 8 de septiembre en la Basílica de Santa Ana, de la cual extraemos algunos párrafos:

   "¡Ea, pueblos todos, hombres de cualquier raza y lugar, de cualquier época y condición, celebremos con alegría la fiesta natalicia del gozo de todo el Universo. Tenemos razones muy válidas para honrar el nacimiento de la Madre de Dios, por medio de la cual todo el género humano ha sido restaurado y la tristeza de la primera madre, Eva, se ha transformado en gozo. Ésta escuchó la sentencia divina: parirás con dolor. A María, por el contrario, se le dijo: Alégrate, llena de gracia!
   ¡Oh feliz pareja, Joaquín y Ana, a ustedes está obligada toda la creación! Por medio de ustedes, en efecto, la creación ofreció al Creador el mejor de todos los dones, o sea, aquella augusta Madre, la única que fue digna del Creador. ¡Oh felices entrañas de Joaquín, de las que provino una descendencia absolutamente sin mancha! ¡Oh seno glorioso de Ana, en el que poco a poco fue creciendo y desarrollándose una niña completamente pura, y, después que estuvo formada, fue dada a luz! Hoy emprende su ruta la que es puerta divina de la virginidad. De Ella y por medio de Ella, Dios, que está por encima de todo cuanto existe, se hace presente en el mundo corporalmente. Sirviéndose de Ella, Dios descendió sin experimentar ninguna mutación, o mejor dicho, por su benévola condescendencia apareció en la Tierra y convivió con los hombres".


18 de junio: San Ciriaco y Santa Paula

        El próximo lunes 18 de junio, como todos los años celebraremos la festividad de los Santos Patrones de nuestra Parroquia y de la ciudad de Málaga San Ciriaco y Santa Paula.
        Como señalamos en la Agenda, el pasado día 7 de junio comenzó la Novena que la Piadosa Congregación en honor de Ciriaco y Paula celebra todos los años en honor de nuestros patronos, no solo de nuestra parroquia sino también de toda la ciudad. Son unos días repletos de actividades litúrgicas y de muestras de amor hacia aquellos jóvenes que ofecieron sus vidas en defensa de nuestra fe en el cercano Martiricos.
        La tradición transmitida por estas fuentes, y recogidas ampliamente en la historiografía local, afirma que los Santos Ciriaco y Paula fueron dos jóvenes malagueños pertenecientes a una floreciente comunidad cristiana existente en nuestra ciudad y presidida por el Obispo San Patricio. Apresados en el contexto de la décima persecución del emperador Diocleciano y Maximiano, fueron sometidos a dolorosos tormentos con el propósito de que renunciaran a su fe y adorasen a las divinidades paganas. Como no consiguieron tal propósito, fueron condenados a muerte y lapidados hasta el óbito, atados a sendos árboles, que ocurrió en el margen del río Guadalmedina el día 18 de Junio del año 303 de nuestra era, en el lugar que aún hoy conocemos como Paseo de Martiricos. Ocurrida la muerte, cayó un fuerte aguacero que impidió que sus cuerpos fuesen quemados, y sus hermanos cristianos los recogieron y procedieron a su sepultura.
Pontifical del 2007         El origen de la devoción a los Santos Mártires se debe, según algunos historiadores a una presencia sobrenatural previa a la incorporación de Málaga a la Corona de Castilla.
        Los Reyes Católicos se encontraban en Córdoba pla planificando su campaña militar para conquistar la importante plaza del reino de Granada, la gran ciudad portuaria de Málaga, centro de abastecimiento marítimo y de contacto con el norte de África; cuando un monje jerónimo, llamado fray Juan de Carmona, comunicó a los Reyes Católicos una premonición que habían tenido: si se comprometían a fundar una iglesia bajo la advocación de los Mártires Ciriaco y Paula, la victoria sería suya. Por tanto, los Santos Mártires ya estuvieron presentes antes de que Sus Majestades Isabel y Fernando entraran en Málaga el 19 de Agosto de 1487.
         La otra versión, que recogen fielmente los historiadores locales, hace referencia a que una vez reconquistada Málaga del poder musulmán, los Reyes Católicos recuperaron una tradición secular en torno al martirio de dos jóvenes malagueños. Cuando el pontífice Inocencio VIII recibió la embajada de los Reyes Isabel y Fernando notificándole la conquista de este importante baluarte islámico, les felicitó por esa victoria político militar, indicándoles a su vez, en un Breve Apostólico, que en esa ciudad habían padecido martirio los jóvenes Ciriaco y Paula, perseguidos por los emperadores Diocleciano y Maximiano en el siglo IV. Conocida por los repobladores la existencia de estos mártires oriundos de la ciudad, los designaron como Patronos.          Los Reyes Católicos consagraron a los Santos Mártires Ciriaco y Paula una de las cuatro parroquias fundacionales tras la reconquista en 1487, designaron a los Santos Mártires Ciriaco y Paula Patronos de la ciudad de Málaga en 1490, e incluyeron a los Santos Patronos en el Escudo de Armas en 1494. Todos estos aspectos han permanecido inalterados hasta el momento presente. El día 18 de Junio ha sido una fiesta fundamental en la ciudad durante siglos, aunque de forma intermitente.



Historia de la Solemnidad del Corpus Christi

        Podríamos decir que los antecedentes remotos de la fiesta del Corpus Christi hay que buscarlos en las controversias eucarísticas que se plantearon alrededor de los comienzos del primer milenio. El monje Pascasio Radbert (785-865), que llego a ser abad de Corbie, en su obra “De corpore et sanguine Domini” (831), había mantenido que en la Sagrada Eucaristía el pan se convierte en el cuerpo real de Cristo, en el mismo cuerpo nacido de María y crucificado.
        Otro monje benedictino de su mismo Convento, Ratramnus, en una obra, con el mismo titulo, escrita un año más tarde rebate las afirmaciones de Pascasio diciendo que en la Sagrada Eucaristía no hay conversión del pan, que el cuerpo de Cristo está presente pero de una forma espiritual, y por ello no es el mismo nacido de la Virgen María y crucificado. Estos dos monjes están plateando lo que seria la posición de la Iglesia Católica que defiende Radbert y que se conoce como transustanciación, palabra que fue utilizada por primera vez por el obispo de Le Mans (1096) y arzobispo de Tours (1125), Hildiberto de Laverdin (1055-1133) y la que plantea Ratramnus que hacia hincapié en la presencia espiritual de Cristo en el sacramento, un punto de vista similar al que quinientos años más tarde defendería Juan Calvino (1509-1564).
         Esta controversia volvió a resurgir con los planteamientos que hizo en 1047 el teólogo francés Berengario de Tours (999-1088) que fueron analizados y condenados en el Concilio de Vercelli en 1059. En 1047 Berengario mantuvo una polémica con Lanfranco de Pavía, abad del monasterio de Le Bec, en Normandía y futuro arzobispo de Canterbury, sobre la naturaleza Eucaristía, según la cual, durante la celebración de la misa el pan y el vino del celebrante se transforman realmente en el cuerpo y la sangre de Cristo. Para Berengario no ocurre realmente ninguna transformación, siendo el pan y el vino, únicamente símbolos del cuerpo y la sangre de Cristo; para Lanfranco, en cambio, el pan y el vino son realmente cuerpo y sangre de Cristo.
        A fines del siglo XIII surgió en Lieja, un Movimiento Eucarístico cuyo centro fue la Abadía de Cornillón fundada en 1124 por el Obispo Albero de Lieja. Alrededor del año 1246 la abadesa era Santa Juliana de Mont Cornillón (1193-1258), desde joven tenía una gran veneración al Santísimo Sacramento y anhelaba que hubiera una fiesta especial en su honor. Juliana comunicó estos deseos al entonces obispo de Lieja, Roberto de Thorete y a Jacques Pantaleón, en ese tiempo archidiácono de la catedral de Lieja (1241-1243) y más tarde Papa con el nombre de Urbano IV (1261-1264). Urbano IV fue elegido en Viterbo pues su antecesor Alejandro IV tenia su sede y murió allí.
        En 1264 se produjo el conocido milagro eucarístico de Bolsena. Un sacerdote, el Padre Pedro de Praga, dudaba sobre el misterio de la transustanciación del Cuerpo y de la Sangre de Cristo en la Eucaristía. Acudió en peregrinación a Roma para pedir sobre la tumba de San Pedro la gracia de una fe fuerte. De regreso de Roma, Dios se le manifestó de manera milagrosa, ya que cuando celebraba la Santa Misa en Bolsena, en la cripta de Santa Cristina, la Sagrada Hostia sangró llenando el Corporal de la Preciosa Sangre.
        El Papa Urbano IV, un Papa que nunca residió en Roma y que fue Patriarca de Jerusalén, instauro la fiesta del Corpus Christi el 11 de agosto de 1264 mediante la Bula “Transiturus de hoc mundo” en la que condenaba la herejía sobre la transubstanciación eucarística.
        Parece ser que el Papa encargó un oficio -la liturgia de las horas- a San Buenaventura y a Santo Tomás de Aquino; cuando el Pontífice comenzó a leer en voz alta el oficio hecho por Santo Tomás, San Buenaventura fue rompiendo el suyo en pedazos, ante la belleza de lo que estaba escuchando. Entre otros textos, Santo Tomás compuso la secuencia “Lauda Sion” que se canta en la Misa de Corpus Christi y el conocido himno eucarístico “Pange Lingua”.
La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta.
        La muerte del Papa Urbano IV (el 2 de octubre de 1264), un poco después de la publicación del decreto, obstaculizó que se difundiera la fiesta. Pero el Papa Clemente V tomó el asunto en sus manos y, en el concilio general de Viena (1311), ordenó una vez más la adopción de esta fiesta.
        En 1317 se promulga una recopilación de leyes -por Juan XXII- y así se extiende la fiesta a toda la Iglesia (el primer sitio donde se celebro la fiesta del Corpus Cristi en España fue en Valencia, en el año 1355).
        La fiesta fue aceptada en Cologne en 1306; en Worms la adoptaron en 1315; en Strasburg en 1316. En Inglaterra fue introducida de Bélgica entre 1320 y 1325. En los Estados Unidos y en otros países la solemnidad se celebra el domingo después del domingo de la Santísima Trinidad.
        En la Iglesia griega la fiesta de Corpus Christi es conocida en los calendarios de los sirios, armenios, coptos, melquitas y los rutinios de Galicia, Calabria y Sicilia.
        Finalmente, el Concilio de Trento declara que muy piadosa y religiosamente fue introducida en la Iglesia de Dios la costumbre, que todos los años, determinado día festivo, se celebre este excelso y venerable sacramento con singular veneración y solemnidad; y reverente y honoríficamente sea llevado en procesión por las calles y lugares públicos. En esto los cristianos atestiguan su gratitud y recuerdo por tan inefable y verdaderamente divino beneficio, por el que se hace nuevamente presente la victoria y triunfo de la muerte y resurrección de Nuestro Señor Jesucristo.
        Ninguno de los decretos habla de la procesión con el Santísimo como un aspecto de la celebración. Sin embargo estas procesiones fueron dotadas de indulgencias por los Papas Martín V y Eugenio IV, y se hicieron bastante comunes a partir del siglo XIV. Su celebración es el jueves siguiente al Domingo de la Santísima Trinidad, es decir diez días después de Pentecostés y sesenta días más tarde del Domingo de Resurrección. En España, excepto lugares como Toledo, Granada y Sevilla, la procesión se traslada al domingo siguiente. La celebración litúrgica se celebra en todos los casos el domingo.



PENTECOSTES


calendario de cuaresma

     Festividad universal de la iglesia, mediante la cual se conmemora el descendimiento del Espíritu Santo sobre los Apóstoles, a los cincuenta días después de la Resurrección de Cristo, en el festival judío llamado "Pentecostés".
    Se trata de una festividad cristiana que data del siglo primero, aunque no hay evidencia de que haya sido observada tan antiguamente como la Pascua, el pasaje en Corintios I (XVI, 8) probablemente se refiere a una festividad judía. Esto no es sorprendente ya que el festejo originalmente duraba un sólo día y se realizaba en domingo. Además estaba muy estrechamente relacionada con la Pascua de manera que se podría tratar de una actividad en la terminación pascual.
    El hecho de que Pentecostés era una festividad que ya pertenecía a los tiempos apostólicos lo constata el séptimo de los fragmentos (interpolados) cuya autoría es atribuida a San Irineo. En Tertuliano el festival aparece ya firmemente establecido. El Peregrino Gallic, da detallada cuenta de como esta festividad era observada de manera solemne en Jerusalén. Las Constituciones Apostólicas señalan que Pentecostés tenía la duración de una semana, pero en Occidente no fue observada su ejecución de ocho días sino hasta fecha más tardía. De acuerdo a Berno de Reichenau (1048) fue un aspecto controvertido la duración del festejo de Pentecostés. En la actualidad la fiesta tiene un rango similar al del Domingo de Resurrección o Pascua. Durante la vigilia, los catecúmenos eran bautizados, consecuentemente, las ceremonias del sábado eran similares a las observadas en Sábado Santo.

    El oficio de Pentecostés tiene sólo un nocturno, durante toda la semana. En la tercera hora tiene el "Veni Creator", el cual es cantado en lugar del himno de costumbre, debido a que en el tercera hora se considera que descendió el Espíritu Santo. La Misa completa tiene una secuencia de "Veni Sancte Spiritus", la autoría del cual se atribuye al Rey Roberto de Francia. El color del ropaje sacerdotal es rojo, como un símbolo de las lenguas de fuego que descendieron.

    Con anterioridad, las cortes no funcionaban durante la semana entera y los trabajos clericales fueron prohibidos. El Concilio de Constanza (1094), limitó estas prohibiciones a los primeros tres días de la semana. El resto correspondiente al sábado (sabat) y el martes, fueron abolidos en 1771, y en muchos territorios de misión también el lunes. Este último día fue eliminado de observancia estricta por San Pío X en 1911. Aún hoy día, tal y como sucede en la Pascua, el rango litúrgico de lunes y martes de la semana de Pentecostés es del tipo Doble de Primera Clase.
                                                                                                                                                                                                                    (http://www.aciprensa.com)



SAN JOSE OBRERO


    El día 1 de Mayo del año 1955, el Papa Pío XII, instituyó la fiesta de San José Obrero. Una fiesta que ha de celebrarse desde el punto de partida del amor a Dios y de ahí pasar a la vigilancia por la responsabilidad de todos y de cada uno al amplísimo y complejo mundo de la relación con el prójimo basada en el amor: desde el trabajador al empresario y del trabajo al capital, pasando por poner de relieve y bien manifiesta la dignidad del trabajo -don de Dios- y del trabajador -imagen de Dios-, los derechos a una vivienda digna, a formar familia, al salario justo para alimentarla y a la asistencia social para atenderla, al ocio y a practicar la religión que su conciencia le dicte; además, se recuerda la responsabilidad de los sindicatos para logro de mejoras sociales de los distintos grupos, habida cuenta de las exigencias del bien de toda la colectividad y se aviva también la responsabilidad política del gobernante.

    Todo esto incluye ¡y mucho más! la doctrina social de la Iglesia porque se toca al hombre al que ella debe anunciar el Evangelio y llevarle la Salvación; así mantuvo siempre su voz la Iglesia y quien tenga voluntad y ojos limpios lo puede leer sin tapujos ni retoques en Rerum novarum, Mater et magistra, Populorum progressio, Laborem exercens, Solicitudo rei socialis, entre otros documentos.

    Dar doctrina, enseñar donde está la justicia y señalar los límites de la moral; recordar la prioridad del hombre sobre el trabajo, el derecho a un puesto en el tajo común, animar a la revisión de comportamientos abusivos y atentatorios contra la dignidad humana... es su cometido para bien de toda la humanidad; y son principios aplicables al campo y a la industria, al comercio y a la universidad, a la labor manual y a la alta investigación científica, es decir, a todo el variadísimo campo donde se desarrolle la actividad humana.

    Fiesta sugiere honra a Dios, descanso y regocijo. Pues, ánimo. Honremos a Dios santificando el trabajo diario con el que nos ganamos el pan, descansemos hoy de la labor y disfrutemos la alegría que conlleva compartir lo nuestro con los demás.


5 DE MAYO,  PASCUA DEL ENFERMO


    El domingo 5 de Mayo celebraremos la Pascua del Enfermo. En cada Eucaristía nuestra comunidad hace presentes a los enfermos en la oración. En este día vamos a realizar todo lo posible para que, aquellos cuya salud se lo permita, estén presentes en la celebración.
    Para tenerlo todo organizado necesitamos saber los enfermos y ancianos que deseen asistir y no puedan desplazarse por si mismos o no tengan quien les acompañe; deben comunicarlo en la secretaría parroquial o en la sacristía. El equipo de la pastoral de la salud pasará por las casas a recogerlos y acompañarlos ese día a la misa de 12 h. donde recibirán la Unción Comunitaria de Enfermos.
    Del mismo modo, si tienes algún familiar o amigo enfermo impedido para acudir y desee recibir el sacramento, confesar y comulgar, puedes comunícarlo en la parroquia.
    Pueden recibir este sacramento las personas mayores de 75 años y aquellos que por enfermedad o vejez necesitan esta gracia especial. Se ruega la máxima puntualidad en los que van a recibir el sacramento para que se puedan sentar en los primeros bancos.

MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI CON OCASIÓN DE LA XXI JORNADA MUNDIAL DEL ENFERMO

    ... Para acompañaros en la peregrinación espiritual que desde Lourdes, lugar y símbolo de esperanza y gracia, nos conduce hacia el Santuario de Altötting, quisiera proponer a vuestra consideración la figura emblemática del Buen Samaritano (cf. Lc 10,25-37). La parábola evangélica narrada por san Lucas forma parte de una serie de imágenes y narraciones extraídas de la vida cotidiana, con las que Jesús nos enseña el amor profundo de Dios por todo ser humano, especialmente cuando experimenta la enfermedad y el dolor. Pero además, con las palabras finales de la parábola del Buen Samaritano, «Anda y haz tú lo mismo» (Lc 10,37), el Señor nos señala cuál es la actitud que todo discípulo suyo ha de tener hacia los demás, especialmente hacia los que están necesitados de atención. Se trata por tanto de extraer del amor infinito de Dios, a través de una intensa relación con él en la oración, la fuerza para vivir cada día como el Buen Samaritano, con una atención concreta hacia quien está herido en el cuerpo y el espíritu, hacia quien pide ayuda, aunque sea un desconocido y no tenga recursos. Esto no sólo vale para los agentes pastorales y sanitarios, sino para todos, también para el mismo enfermo, que puede vivir su propia condición en una perspectiva de fe: «Lo que cura al hombre no es esquivar el sufrimiento y huir ante el dolor, sino la capacidad de aceptar la tribulación, madurar en ella y encontrar en ella un sentido mediante la unión con Cristo, que ha sufrido con amor infinito» (Enc. Spe salvi, 37).



ADORACIÓN NOCTURNA


    Nuestras Vigilias mensuales continúan la tradición de aquellas vigilias nocturnas de los primeros cristianos, si bien éstos, como sabemos, no prestaban todavía una especial atención devocional a la Eucaristía reservada.

    En efecto, los primeros cristianos, movidos por la enseñanza y el ejemplo de Cristo "vigilad y orad", no solamente procuraban rezar varias veces al día, en costumbre que dio lugar a la Liturgia de las Horas, sino que también, por imitar a Jesús que solía orar por la noche, se reunían a celebrar vigilias nocturnas de oración. (Lc. 6, 12; Mt 26, 38-41).

    Estas vigilias tenían lugar en el aniversario de los mártires, en las vísperas de las grandes fiestas litúrgicas, y sobre todo en las noches precedentes a los domingos. La más importante y solemne de todas ellas era, por supuesto, la Vigilia Pascual, llamada por San Agustín: "madre de todas las santas vigilias". (ML 38, 1088). En las vigilias los cristianos se mantenían "vigiles", esto es, despiertos, alternando oraciones, salmos, cantos y lecturas de la Sagrada Escritura. Así es como esperaban en la noche la hora de la Resurrección, y llegada ésta al amanecer, terminaban la vigilia con la celebración de la Eucaristía. Tenemos de esto un ejemplo antiguo en la vigilia celebrada por San Pablo con los fieles de Triade (Hc. 20, 7-12).

    Con el nacimiento del monacato en el siglo IV, se van organizando en las comunidades monásticas vigilias diarias, a las que a veces, como en Jerusalén, se unen también algunos grupos de fieles laicos. Así lo refiere en el Diario de viaje la peregrina española Egeria, del siglo V. En todo caso, entre los laicos, las vigilias más acostumbradas eran las que semanalmente precedían al domingo.

    La costumbre de las vigilias nocturnas se hizo pronto bastante común. San Basilio (+379), por ejemplo, respondiendo a ciertas reticencias de algunos clérigos de Neocesarea, habla con gran satisfacción de tantos hombres y mujeres que perseveran día y noche en las oraciones asistiendo al Señor.

    Nuestras vigilias mensuales siguen siendo herederas de estas vigilias. Nos reunimos de noche y oramos con salmos, lecturas de la Sagrada Escrituras, con cantos y alabanzas en presencia del Santísimo Sacramento, respondiendo así a la recomendación del Señor: ?"velad y orad"? prolongan, pues, una antiquísima tradición piadosa del pueblo cristiano, que nunca se perdió del todo, y que hoy sigue siendo recomendada por la Iglesia.



- Adoración Nocturna Parroquial (cada tercer viernes de mes a las 20.30 h) -
- Adoración Nocturna (Penas) (cada segundo viernes de mes a las 20.30 h) -


VIA  LUCIS


    Hay una devoción popular con tradición desde la edad media, que es el Via Crucis (el camino de la cruz). En él se recorren los momentos más sobresalientes de la Pasión y Muerte de Cristo: desde la oración en el huerto hasta la sepultura de su cuerpo. Pero ésta es la primera parte de una historia que no acaba en un sepulcro, ni siquiera en la mañana de la Resurrección, sino que se extiende hasta la efusión del Espíritu Santo y su actuación maravillosa.

    Desde el Domingo de Pascua hasta el de Pentecostés hubo cincuenta días llenos de acontecimientos, inolvidables y trascendentales, que los cercanos a Jesús vivieron intensamente, con una gratitud y un gozo inimaginables.

    El Via Lucis, "camino de la luz" es una devoción reciente que puede complementar la del Via Crucis. En ella se recorren catorce estaciones con Cristo triunfante desde la Resurrección a Pentecostés, siguiendo los relatos evangélicos. Incluímos también la venida del Espíritu Santo porque, como dice el Catecismo de la Iglesia Católica: "El día de Pentecostés, al término de las siete semanas pascuales, la Pascua de Cristo se consuma con la efusión del Espíritu Santo que se manifiesta, da y comunica como Persona divina".

    La devoción del Via Lucis se recomienda en el Tiempo Pascual y todos los domingos del año que están muy estrechamente vinculados a Cristo resucitado.

    En los encuentros de Jesús con los suyos, llenos de intimidad y de esperanza, el Señor parece jugar con ellos: aparece de improviso, donde y como menos se esperan, les llena de alegría y fe, y desaparece dejándoles de nuevo esperando. Pero después de su presencia viene la confianza firme, la paz que ya nadie podrá arrebatarles. Todo se ilumina de una luz nueva.

    El Via Lucis es el camino de la luz, del gozo y la alegría vividos con Cristo y gracias a Cristo resucitado. Vamos a vivir con los discípulos su alegría desbordante que sabe contagiar a todos. Vamos a dejarnos iluminar con la presencia y acción de Cristo resucitado que vive ya para siempre entre nosotros. Vamos a dejarnos llenar por el Espíritu Santo que vivifica el alma.



LA CONFESIÓN, UN INSTRUMENTO PARA LA CONVERSIÓN


    Los Sacramentos son instrumentos que nos dejó Jesucristo para ayudarnos a llegar al Cielo más fácilmente. La confesión o reconciliación es el Sacramento mediante el cual Dios nos perdona los pecados cometidos después del Bautismo y recuperamos la vida de gracia, es decir, la amistad con Dios. Es la gran oportunidad que tenemos para acercarnos de nuevo a Dios que es nuestra verdadera felicidad. La confesión no es un Sacramento de tristeza, sino de alegría, es el Sacramento del hijo arrepentido que vuelve a los brazos de su padre. No es el Sacramento de final de nuestra vida, sino el que nos da la oportunidad de empezar una nueva vida cerca de Dios.

    Debemos confesarnos habitualmente ya que así fortalecemos nuestra alma para resistir la tentación y así llenarnos de la gracia del Sacramento acercándonos más a Dios. Especialmente debemos confesarnos cuando nos vemos en pecado grave, es decir, cuando el pecado es en materia grave (lo que se va a hacer es algo importante), cuando se realiza con pleno conocimiento (se sabe que es malo lo que se va a hacer) y, finalmente, cuando se realiza con pleno consentimiento (se elige libremente hacerlo). En estos actos pecamos gravemente, debemos acudir cuanto antes a la confesión.

     Existen quienes piensan que el Sacramento de la Reconciliación no fue instituido por Cristo, sino que es un invento de la Iglesia. Cristo lo instituyó cuando dijo a los apóstoles: "recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados les serán perdonados, pero a quienes se los retengáis les serán retenidos" (Jn. 20,23; Mt. 18; 16, 18-19). La Iglesia es la que posee el poder de perdonar los pecados y buscar la santificación de sus miembros, a través de la penitencia y de una renovación interior.

    Cuando nos reconciliamos con alguien: esposa, esposo, hijos, amigos, después de haber tenido un período de separación a causa de una pelea, disputa, etc., de un mal entendido o una ofensa, nos sentimos en paz, nos da una gran alegría. Con más razón cuando nos reconciliamos con Dios a quien hemos ofendido con nuestros pecados.      El Sacramento de la Reconciliación es algo maravilloso. en él encontraremos la paz que tanto buscamos. Perdamos el miedo a este sacramento y acerquémonos a él frecuentemente.


UN TIEMPO PASCUAL


    El Domingo de Resurrección o de Pascua es la fiesta más importante para todos los católicos, ya que con la Resurrección de Jesús es cuando adquiere sentido toda nuestra religión. Cristo triunfó sobre la muerte y con esto nos abrió las puertas del Cielo. En la Misa dominical recordamos de una manera especial esta gran alegría. Se enciende el Cirio Pascual que representa la luz de Cristo resucitado y que permanecerá prendido hasta el día de la Ascensión, cuando Jesús sube al Cielo.

    La Resurrección de Jesús es un hecho histórico, cuyas pruebas entre otras, son el sepulcro vacío y las numerosas apariciones de Jesucristo a sus apóstoles. Cuando celebramos la Resurrección de Cristo, estamos celebrando también nuestra propia liberación. Celebramos la derrota del pecado y de la muerte. En la resurrección encontramos la clave de la esperanza cristiana: si Jesús está vivo y está junto a nosotros, ¿qué podemos temer?, ¿qué nos puede preocupar?. Cualquier sufrimiento adquiere sentido con la Resurrección, pues podemos estar seguros de que, después de una corta vida en la tierra, si hemos sido fieles, llegaremos a una vida nueva y eterna, en la que gozaremos de Dios para siempre.

    San Pablo nos dice: “Si Cristo no hubiera resucitado, vana seria nuestra fe” (I Corintios 15,14) Si Jesús no hubiera resucitado, sus palabras hubieran quedado en el aire, sus promesas hubieran quedado sin cumplirse y dudaríamos que fuera realmente Dios. Pero, como Jesús sí resucitó, entonces sabemos que venció a la muerte y al pecado; sabemos que Jesús es Dios, sabemos que nosotros resucitaremos también, sabemos que ganó para nosotros la vida eterna y de esta manera, toda nuestra vida adquiere sentido.

     La Resurrección es fuente de profunda alegría. A partir de ella, los cristianos no podemos vivir más con caras tristes. Debemos tener cara de resucitados, demostrar al mundo nuestra alegría porque Jesús ha vencido a la muerte. La Resurrección es una luz para los hombres y cada cristiano debe irradiar esa misma luz a todos los hombres haciéndolos partícipes de la alegría de la Resurrección por medio de sus palabras, su testimonio y su trabajo apostólico. Debemos estar verdaderamente alegres por la Resurrección de Jesucristo, nuestro Señor. En este tiempo de Pascua que comienza, debemos aprovechar todas las gracias que Dios nos da para crecer en nuestra fe y ser mejores cristianos. Vivamos con profundidad este tiempo.

    Con el Domingo de Resurrección comienza un Tiempo pascual, en el que recordamos el tiempo que Jesús permaneció con los apóstoles antes de subir a los cielos, durante la fiesta de la Ascensión.



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